Distribución

y logística.

IA para distribución y logística.

Los pedidos entran por correo y alguien los teclea. El stock se estima. El plazo del proveedor es el que dice el proveedor, no el que cumple.

Es el sector donde un agente se nota antes, porque el trabajo repetitivo está a la vista y se puede contar en horas.

Distribución y logística

Qué cambia la IA en distribución y logística

En distribución el problema es de volumen de trabajo manual, no de falta de información. Cada día entran pedidos por correo, por teléfono y por PDF, y alguien los transcribe al ERP uno por uno.

Un mayorista recibe el mismo pedido del mismo cliente cada semana, en un correo con el mismo formato, y lo teclea a mano cada vez. Cuando el volumen sube no se cambia el proceso: se contrata a otra persona. Es el caso más claro de trabajo repetitivo con criterio que encuentran empresas como la tuya: hay que interpretar referencias, cantidades y condiciones, y se puede automatizar.

La segunda mitad es el stock. Se define un mínimo por referencia, se revisa cuando alguien se acuerda y se convive con las dos consecuencias. Roturas que cuestan ventas, y existencias muertas que cuestan dinero. Y el dato para calcularlo bien está entero en el ERP: histórico de ventas, plazos reales de cada proveedor y estacionalidad.

3formatos por los que entra el mismo pedido: correo, PDF y teléfono
4-8 hal día se van en pasar pedidos al ERP a mano
2sistemas que hay que cruzar para saber el margen real: el ERP y las tarifas de transporte

Dónde se atasca hoy

Cuatro atascos de mayoristas, distribuidores y operadores logísticos, con almacén propio o con almacén subcontratado.

Los pedidos se teclean a mano

Llegan por correo, en PDF, en una hoja adjunta o dictados por teléfono, y alguien los pasa al ERP referencia por referencia. Y cuando el volumen crece, lo que crece es la plantilla de administración.

El mínimo de stock se puso una vez

Se definió al dar de alta la referencia y no se ha vuelto a tocar, aunque el consumo y el plazo del proveedor hayan cambiado dos veces. De ahí salen a la vez las roturas y el stock muerto. Parecen problemas opuestos y tienen la misma causa.

El plazo real del proveedor no está en ningún sitio

Está el plazo que dice el pedido, no el que se cumple. La diferencia entre los dos es exactamente lo que hay que cubrir con existencias, y como no se mide, se cubre a ojo.

El margen por referencia se conoce al cerrar el mes

Las tarifas, los portes y los descuentos por volumen se cruzan en el cierre del mes. Hasta entonces se vende con el margen teórico. En referencias de mucha rotación y poco margen, ese no es el real.

Tres cosas que se pueden automatizar ya

Todo el material está en el ERP y en el correo de pedidos. Ninguna obliga a cambiar de sistema.

Recibir

¿Puede alguien dejar de teclear pedidos?

Un agente que lee el correo e interpreta referencias y cantidades, incluso cuando el cliente usa su propia nomenclatura. Prepara el pedido en el ERP y deja a una persona la confirmación: el trabajo pasa de teclear a revisar.

Calcular

¿Cuánto tengo que tener de cada referencia?

Mínimos e ideales calculados con el histórico de consumo, el plazo real de cada proveedor y la estacionalidad. Se revisan solos y no una vez al año.

Cobrar

¿Qué referencias me están costando dinero?

Margen real por referencia y por cliente, con portes y descuentos ya descontados, disponible durante el mes y no en el cierre. Es la información con la que se revisa una tarifa a tiempo.

Cómo sería el primer proyecto

Cuatro pasos, y ninguno empieza por el ERP. El primero es elegir qué pedidos, porque «los pedidos» no es un alcance.

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    Elegir un cliente y un formato

    No «automatizar los pedidos», sino los de un cliente que pide cada semana con el mismo formato. Un alcance del que sepas cuántos entran al mes y cuánto se tarda hoy en teclearlos.

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    Ver qué trae de verdad ese correo

    Si la referencia que escribe el cliente es la tuya o la suya, si las cantidades vienen en cajas o en unidades, y si el precio va en el correo o sale del ERP. Este paso decide el resto del proyecto.

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    Decidir qué hace el agente cuando duda

    Aquí un pedido mal interpretado no se queda en la pantalla: sale del almacén y llega al cliente. Se escribe antes qué confirma solo, qué deja en espera y qué pasa a una persona.

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    Y después, los números

    Con los pedidos entrando ordenados, el stock mínimo calculado y el margen por referencia tienen de qué alimentarse. Antes de eso se calculan sobre un histórico tecleado a mano.

Por dónde se empieza en distribución

Se comienza por el trabajo manual que se puede contar en horas. Es lo que hace que aquí el retorno se calcule en la primera reunión en lugar de estimarse.

Primero: los pedidos que entran por correo

Leer, interpretar y preparar el pedido en el ERP, con una persona confirmando. Es el proyecto de este sector con el retorno más fácil de calcular: horas al día por persona.

Agentes de IA

Después: el stock calculado, no estimado

El mínimo y el ideal recalculados solos cada noche, con el plazo que el proveedor cumple de verdad y no el que promete.

Machine Learning

Luego: el margen real por referencia y cliente

El número con el que se negocia una tarifa o se retira una referencia, disponible antes del cierre y no después.

Business Intelligence

Al final: el ciclo de reposición, completo

Del correo del cliente al pedido al proveedor sin que nadie teclee en medio, con las reglas de negocio acordadas y las excepciones subiendo a una persona.

Automatización de procesos con IA

Qué construimos en un distribuidor

Los siete, ordenados como entran en distribución. El primero es el que se paga contando horas, y por eso va antes que cualquier cuadro de mando.

Preguntas frecuentes

Hablemos de tu caso
Nuestros clientes piden con sus propias referencias. ¿Eso funciona?

Es el caso normal, y es la razón por la que esto no lo resuelve una macro. Interpretar que la referencia del cliente es tu referencia, con sus variantes y sus abreviaturas, es el trabajo de criterio que hace un agente. Se monta con tu histórico de pedidos, que ya contiene esas equivalencias.

¿Y si se equivoca en un pedido?

Al principio no confirma nada: prepara el pedido y una persona lo revisa, que es más rápido que teclearlo. La supervisión se afloja por tipos de pedido a medida que los aciertos lo justifican, empezando por los recurrentes de clientes habituales. Los raros siguen pasando por una persona mucho después.

Tenemos un ERP antiguo y sin API. ¿Se puede?

Casi siempre sí, y es una comprobación de la primera fase, no una suposición. Cuando no hay API se trabaja contra la base de datos, con ficheros de intercambio o con el mismo mecanismo que ya usas para cargar pedidos en lote. Nunca proponemos cambiar el ERP para poder hacer el proyecto.

¿Por qué el stock antes que el cuadro de mando?

Porque el stock mal calculado cuesta dinero todos los días en las dos direcciones a la vez: roturas que pierden ventas, existencias muertas que inmovilizan caja. Un cuadro de mando te enseña las dos cosas y no las corrige. Además el cálculo necesita el plazo real de proveedor, y ese es un dato que hay que empezar a medir cuanto antes.

Somos un operador logístico, no un mayorista. ¿Cambia el enfoque?

Cambia la segunda mitad. La entrada de pedidos y documentos a mano es idéntica, y suele ser peor por el volumen de albaranes y documentación de transporte. El cálculo de stock no aplica igual, y en su lugar el proyecto útil está en el plazo, la incidencia y la trazabilidad del envío.

¿Cuánto tarda en pagarse?

Es el sector donde esa pregunta tiene respuesta más limpia, porque el coste actual se puede contar: pedidos al día, minutos por pedido, coste por hora. Ese número se calcula en la primera reunión con tus datos, antes de que haya propuesta. Si no sale, lo decimos.

Nuestros proveedores nos mandan los albaranes en papel. ¿Eso frena el proyecto?

No frena el de pedidos, que es el de entrada y va por el correo del cliente. Sí condiciona el de recepción y conciliación, que es el siguiente. El papel se resuelve escaneando en el muelle, y la pregunta real no es si se puede leer, es cuántos proveedores y cuántos albaranes al día hay: con ese número se decide si compensa o si es más barato pedir el documento en digital a los diez proveedores que concentran el volumen.