Náutica

astilleros y marinas.

IA para astilleros, marinas y clubes náuticos.

Cada refit es un proyecto distinto, el amarre se gestiona a mano y el histórico de intervenciones está escrito pero nadie lo consulta.

Un sector donde el valor del trabajo manual se hunde en papeleo y burocracia.

Náutica

Qué cambia la IA en el sector náutico

En náutica el problema casi nunca es falta de datos: es que cada trabajo se planifica como si fuera el primero. Lo que aporta la IA aquí es memoria: que lo que ya pasó otras veces esté disponible cuando se está presupuestando ahora.

Un astillero acumula años de partes de trabajo, presupuestos, albaranes de proveedor y fotos de intervenciones. Todo eso existe, y casi nada se consulta cuando llega un barco parecido al que se reparó hace tres temporadas. El presupuesto se vuelve a estimar de cabeza, la desviación aparece a mitad de la varada, y el margen real del trabajo se conoce con el barco ya entregado.

En una marina o un club náutico el patrón se repite en otro sitio. La ocupación de amarres, las listas de espera y los servicios se llevan en hojas de cálculo que solo entiende quien las hizo. El dato está, lo que falta es que trabaje.

4meses de plazo de proveedor que hay que anticipar
3sistemas que suele haber que cruzar: taller, almacén y facturación
5-8 ha la semana se van hoy en montar presupuestos copiando de otros

Dónde se atasca hoy

Cuatro cosas que nos han contado en astilleros, marinas y clubes náuticos, casi con las mismas palabras.

El refit se presupuesta de memoria

Cada reforma es distinta, pero no es nueva: se parece a otras que ya se hicieron. Los partes, los presupuestos y las horas reales de esos trabajos están archivados y no se abren al presupuestar. Así que se calcula de cabeza, con el barco todavía en el agua.

Los amarres viven en una hoja de cálculo

Ocupación, contratos, listas de espera y servicios repartidos en varios archivos que solo mantiene una persona. Cuando esa persona está de vacaciones, la marina funciona de memoria.

El pañol se repone tarde

Hay recambios con cuatro meses de plazo de proveedor. Si el mínimo del pañol se calcula a ojo, o el barco espera pieza o el almacén acumula existencias que no rotan en dos temporadas.

El histórico no le sirve a nadie

Fotos de intervenciones, informes de varada, correos con el armador, especificaciones técnicas. Años de conocimiento del sector guardado en carpetas que nadie recorre, porque buscar cuesta más que preguntar al veterano del taller.

Tres cosas que se pueden automatizar ya

No hace falta un plan de tres años. Un astillero o una marina ya tienen dentro el material de las tres.

Presupuestar

¿Cuánto costó de verdad un trabajo como este?

Un asistente que busca en los partes y presupuestos de años anteriores los trabajos parecidos al que se está cotizando. Devuelve las horas reales, los materiales y la desviación que tuvo cada uno, y el presupuesto deja de salir de la memoria de una persona.

Reponer

¿Qué tengo que pedir hoy para no parar en agosto?

Un cálculo de mínimos e ideales por referencia que tiene en cuenta el plazo real de cada proveedor y la estacionalidad de la temporada. Es el proyecto por el que más veces hemos entrado en un astillero.

Consultar

¿Qué se le hizo a este barco la última vez?

El histórico de intervenciones, informes y especificaciones convertido en algo que se pregunta en lenguaje normal, con la cita del documento en la respuesta. El conocimiento deja de depender de quién esté ese día en el taller.

Cómo sería el primer proyecto

Cuatro pasos, y uno de ellos no es técnico: aquí el proyecto compite con la temporada por las mismas personas.

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    Elegir un tipo de trabajo que se repita

    No «los refits», sino una intervención que entra varias veces al año: una varada con carena, o una revisión de motor. Un alcance del que existan trabajos anteriores con los que comparar.

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    Ver qué quedó escrito de esos trabajos

    Si los partes están en papel, si las fotos viven en el móvil del jefe de taller y si los albaranes de proveedor se pueden cruzar con el trabajo al que fueron. Este paso decide el resto.

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    Meterlo en el calendario de la temporada

    En temporada alta no hay quien pare a explicar cómo se presupuesta un refit, y quien lo sabe es justo el que no puede parar. Las horas de esas personas se piden con la temporada en la mano.

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    Y después, el histórico consultable

    Con el margen por trabajo ordenado, el archivo de partes, presupuestos y fotos se puede preguntar en lenguaje normal. Deja de depender de quién lleva más años en el taller.

Por dónde se empieza en náutica

Aquí se entra por lo que ya está escrito: hacer que el histórico y el almacén dejen de depender de la memoria de una persona.

Primero: el aprovisionamiento y el margen por trabajo

Calcular mínimos e ideales con el plazo real de cada proveedor, y saber el margen de cada varada cuando aún se puede corregir. Es por donde entramos casi siempre.

Business Intelligence

Después: el histórico, consultable

Partes de trabajo, informes de varada y especificaciones técnicas convertidos en algo que se pregunta y responde citando el documento.

Asistentes documentales con IA

Luego: los procesos que se hacen a mano

Presupuestos que se montan copiando de otro presupuesto, contratos de amarre, altas y bajas de servicios. Se repite cada semana y aun así hay que decidir en cada caso: es el perfil de tarea donde un agente se paga.

Agentes de IA

Cuando hace falta: cruzar taller, almacén y facturación

Si los tres sistemas no se hablan, todo lo anterior se hace a medias. Cuando pasa eso, conectarlos es el proyecto y no el preámbulo.

Plataformas de datos

Qué construimos en un astillero o una marina

Los siete, ordenados como entran en náutica. Se empieza por lo que ya está escrito y archivado, que aquí es casi todo.

Preguntas frecuentes

Hablemos de tu caso
¿Trabajáis con astilleros, con marinas o con las dos cosas?

Con las dos, y con clubes náuticos, servicios de refit y proveedores del sector. Son negocios distintos y el punto de entrada cambia. En un astillero el primer proyecto suele estar en el presupuesto y el almacén. En una marina o un club, en la gestión de amarres y en la información de socios y clientes.

Somos un astillero pequeño. ¿Esto es para nosotros?

Nuestro público son pymes de 20 a 500 empleados, y buena parte de los clientes náuticos están en la parte baja de esa horquilla. No decide el tamaño: decide si hay un proceso que se repite y cuesta dinero cada semana. Calcular mínimos de pañol o rehacer presupuestos a mano cumplen los dos requisitos con veinte personas y con doscientas.

¿Qué pasa con los datos del armador?

Se tratan como lo que son: información sensible de un cliente que además suele exigir discreción. En la fase de arquitectura se decide dónde vive cada dato, qué sale del sistema y quién consulta qué. Todo eso, antes de elegir modelo. Cuando el dato no debe salir, se trabaja con modelos alojados de forma privada.

Tenemos el histórico en papel y en carpetas de red. ¿Sirve?

Sirve más de lo que parece. Los informes de varada escaneados, los partes de trabajo y las especificaciones en PDF son exactamente el material de un asistente documental. Antes hay que mirar el volumen y el estado: si el escaneo es legible, si hay una mínima estructura de carpetas y si los documentos importantes están completos.

¿Cuánto tarda en verse el primer resultado?

Depende del proceso y del estado del dato, no del sector. Lo que sí decimos de antemano es qué número tiene que moverse, y se acuerda antes de empezar: en aprovisionamiento suele ser la rotura de stock. Poner fecha antes de haber abierto tus partes de trabajo y tu histórico de compras sería adivinar: en un astillero, buena parte del plazo la pone el estado en que estén los archivos de varada.

¿La estacionalidad no lo complica todo?

La complica y a la vez es la razón por la que aquí compensa. En un negocio con temporada, un error de aprovisionamiento no se corrige en agosto: se paga entero. Por eso el cálculo de mínimos tiene que llevar dentro el plazo real de cada proveedor y la curva de la temporada, y no un promedio anual.

Buena parte del trabajo lo hacen industriales externos. ¿Eso entra en el proyecto?

Entra lo que pasa por tus manos: el presupuesto que les pides, la factura que te emiten y las horas que imputas a la varada. Es la mitad del coste de un refit y la parte que peor se controla, porque llega en papel y en formatos distintos. Lo que no hacemos es meternos en el sistema del industrial: se trabaja con lo que te entrega.