Construcción

e ingeniería.

IA para el sector de la construcción.

Los pliegos tienen cientos de páginas, las certificaciones llegan tarde y la desviación de coste de una obra se conoce cuando ya no se puede corregir.

Aquí la IA no empieza en un cuadro de mando: empieza en el papeleo, que es donde está el tiempo.

Construcción e ingeniería

Qué cambia la IA en construcción

En una constructora la información no falta: está enterrada en documentos. Pliegos, contratos, actas de obra y libros de órdenes deciden si una obra gana o pierde dinero, y la información para tomar decisiones que cambian una obra rara vez llega a tiempo.

Un pliego de licitación puede tener más de trescientas páginas, y las cláusulas que importan están repartidas por dentro: plazos de certificación, penalizaciones, requisitos de material. Quien lo lee entero es una persona, una vez, con prisa. Después, durante los meses que dura la obra, esas condiciones se recuerdan de memoria. Y las sorpresas aparecen en la certificación mensual.

El segundo frente es el ida y vuelta entre la oficina técnica y la obra. Mediciones, partes de trabajo, actas y modificaciones que se envían por correo y alguien transcribe a mano, lo que imposibilita el seguimiento económico de la obra. Antes de montar un cuadro de mando hay que resolver eso. Un panel alimentado con datos que se teclean con retraso enseña la obra de la semana pasada.

>300páginas que puede tener un pliego de licitación
4sistemas que suele haber que conectar: ERP, obra, compras y contabilidad
2-4%márgenes muy ajustados que requieren de decisiones rápidas

Dónde se atasca hoy

Cuatro atascos que se repiten en constructoras, ingenierías y empresas de reformas, con obra propia o subcontratada.

El pliego se lee una vez y se olvida

Las condiciones que deciden el margen están dentro de un documento larguísimo que se leyó al presentar la oferta. Durante la obra se trabaja de memoria, y lo que se olvidó aparece cuando ya hay que pagarlo.

La certificación se cierra a contrarreloj

Cada mes hay que reunir mediciones, partes y albaranes de varias obras y varias subcontratas para certificar. Es trabajo de recopilar y cuadrar, siempre con la misma prisa, y siempre a mano.

La desviación aparece cuando ya no se corrige

El coste real de una obra se sabe al cerrarla. Hace falta verlo a mitad, por capítulos y contra el presupuesto de ejecución. Entonces todavía se puede negociar con el proveedor o replantear.

La oficina técnica y la obra no comparten sistema

Actas, modificaciones, fotos y mediciones viajan por correo y por mensajería, y alguien las transcribe. Cada transcripción es un retraso y una oportunidad de error, y ninguna aparece en ningún panel.

Tres cosas que se pueden automatizar ya

Ninguna de las tres necesita un dato nuevo. Los documentos ya están archivados, solo que nadie los abre.

Licitar

¿Qué dice este pliego que me va a costar dinero?

Un asistente que lee el pliego completo y devuelve, con la cita de la página, los plazos de certificación, las penalizaciones, los requisitos de material y las cláusulas raras. Lo que hoy es una lectura de una tarde pasa a ser una lista revisable.

Certificar

¿Puedo cerrar la certificación sin dedicarle la semana?

Reunir mediciones, partes y albaranes de cada obra en un mismo sitio y dejar el borrador de certificación montado. La persona revisa y firma en lugar de recopilar.

Controlar

¿Cómo va el coste de esta obra ahora mismo?

Coste real contra presupuesto de ejecución, por capítulo y por obra, con el dato de esta semana y no del cierre. Es el cuadro de mando, y llega después de resolver los dos puntos anteriores porque necesita que el dato entre a tiempo.

Cómo sería el primer proyecto

Cuatro pasos, y el primero no es tecnológico. Lo primero es definir el reto de negocio, la tecnología viene después.

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    Elegir una obra y un documento

    En el corto plazo, huye de «poner IA en la empresa»: una obra en marcha y su pliego. Un alcance pequeño y real que se pueda medir, y del que se sepa cuánto tiempo consume hoy.

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    Ver en qué estado están los documentos

    Si los pliegos y las actas están en PDF legible, escaneados o en papel; si hay una estructura de carpetas o cada jefe de obra tiene la suya. Esto decide el resto del proyecto y es lo primero a resolver.

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    Montar la consulta sobre esos documentos

    Que se pueda preguntar en lenguaje normal y que la respuesta venga con la cita del documento y la página. Sin cita no sirve: en una obra, una respuesta que no se puede comprobar no se usa.

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    Y solo entonces, los números

    Con el dato entrando a tiempo, el control de coste por capítulo y la desviación por obra tienen de qué alimentarse. Antes de eso, un panel es un adorno caro.

Por dónde se empieza en construcción

Primero los documentos, después los cuadros de mando. Es el orden inverso al de casi cualquier proyecto de datos, y aquí es el que funciona.

Primero: los pliegos, los contratos y las actas

Documentos largos convertidos en algo que se pregunta y responde citando la página. Es el punto de entrada de casi todos los proyectos de construcción que hemos hecho.

Asistentes documentales con IA

Después: el ida y vuelta con la obra

Partes, mediciones y modificaciones que hoy se teclean a mano al llegar por correo. Hay que interpretar cada uno antes de pasarlo, y eso es lo que hace un agente y no hace una macro.

Agentes de IA

Luego: la desviación por obra y por capítulo

Desviación por capítulo y por obra a mitad de ejecución, cuando todavía se puede negociar. Funciona cuando los dos pasos anteriores han hecho que el dato entre a tiempo.

Business Intelligence

Si hace falta: unir ERP, obra y contabilidad

Cuando el dato de obra, el de compras y el contable no se hablan, todo lo anterior se queda a medias. Entonces lo primero deja de ser la IA y pasa a ser conectarlos.

Plataformas de datos

Qué construimos en una constructora

Los siete, en el orden en que suelen llegar a una empresa de construcción. Los cuatro primeros son por donde se entra; los tres últimos llegan cuando lo anterior ya funciona.

Preguntas frecuentes

Hablemos de tu caso
¿Esto vale para una constructora o también para una ingeniería?

Para las dos, y para empresas de reformas y de instalaciones. El punto de entrada cambia poco porque el problema de fondo es el mismo. Documentos largos que deciden el margen, y un ida y vuelta con obra que se hace a mano. Cambia el volumen, y cuántas subcontratas hay que cuadrar.

No tenemos BIM ni nada parecido. ¿Podemos hacer algo?

Sí, y es lo más habitual. Ninguno de los proyectos de esta página necesita BIM. Necesitan los pliegos, los contratos, las actas y los partes, que existen en cualquier empresa del sector. BIM es otro proyecto, y bastante más caro.

Los pliegos son documentos oficiales. ¿Se puede fiar de lo que responde?

Solo si responde citando. Montamos estas consultas de forma que cada respuesta venga con el documento y la página de donde sale. Quien la usa la comprueba en diez segundos. En obra, una respuesta que no se puede verificar no se utiliza, y con razón.

Tenemos las actas escaneadas y algunas en papel. ¿Sirve?

Los escaneos legibles sirven tal cual. El papel hay que digitalizarlo, y eso se decide por volumen. Si son las actas de las obras vivas, casi siempre compensa; si es el archivo de veinte años, casi nunca. Esa comprobación es el segundo paso del proyecto y se hace antes de comprometer nada.

¿Y si lo que queremos es controlar el coste, no leer documentos?

Se puede empezar por ahí, y a veces es lo correcto. Si tu dato de obra ya entra al sistema a tiempo, el control de coste por capítulo es un proyecto directo. No recomendamos montar el panel cuando el dato llega con dos semanas de retraso, porque entonces el problema no es el panel.

¿Cuánta gente nuestra tiene que dedicarse a esto?

Menos de lo que se teme y más de cero. Hace falta alguien que conozca el proceso, casi siempre jefatura de obra u oficina técnica, unas horas a la semana durante la primera fase. Ese conocimiento no lo tenemos nosotros. Lo técnico lo llevamos íntegro.

La mitad de la obra la llevan subcontratas. ¿Sus documentos entran?

Entran los que tú recibes y guardas: contratos, certificaciones, partes y actas que te llegan de cada subcontrata. Es donde más se nota, porque cuadrar la certificación mensual consiste justo en juntar lo de varias empresas distintas con formatos distintos. Lo que no entra es el sistema interno de la subcontrata, que ni lo tienes ni te hace falta.