Los pedidos se teclean a mano
Llegan por correo, en PDF, en una hoja adjunta o dictados por teléfono, y alguien los pasa al ERP referencia por referencia. Y cuando el volumen crece, lo que crece es la plantilla de administración.
Distribución
y logística.
Distribución y logística
En distribución el problema es de volumen de trabajo manual, no de falta de información. Cada día entran pedidos por correo, por teléfono y por PDF, y alguien los transcribe al ERP uno por uno.
Un mayorista recibe el mismo pedido del mismo cliente cada semana, en un correo con el mismo formato, y lo teclea a mano cada vez. Cuando el volumen sube no se cambia el proceso: se contrata a otra persona. Es el caso más claro de trabajo repetitivo con criterio que encuentran empresas como la tuya: hay que interpretar referencias, cantidades y condiciones, y se puede automatizar.
La segunda mitad es el stock. Se define un mínimo por referencia, se revisa cuando alguien se acuerda y se convive con las dos consecuencias. Roturas que cuestan ventas, y existencias muertas que cuestan dinero. Y el dato para calcularlo bien está entero en el ERP: histórico de ventas, plazos reales de cada proveedor y estacionalidad.
Todo el material está en el ERP y en el correo de pedidos. Ninguna obliga a cambiar de sistema.
Un agente que lee el correo e interpreta referencias y cantidades, incluso cuando el cliente usa su propia nomenclatura. Prepara el pedido en el ERP y deja a una persona la confirmación: el trabajo pasa de teclear a revisar.
Mínimos e ideales calculados con el histórico de consumo, el plazo real de cada proveedor y la estacionalidad. Se revisan solos y no una vez al año.
Margen real por referencia y por cliente, con portes y descuentos ya descontados, disponible durante el mes y no en el cierre. Es la información con la que se revisa una tarifa a tiempo.
Cuatro pasos, y ninguno empieza por el ERP. El primero es elegir qué pedidos, porque «los pedidos» no es un alcance.
No «automatizar los pedidos», sino los de un cliente que pide cada semana con el mismo formato. Un alcance del que sepas cuántos entran al mes y cuánto se tarda hoy en teclearlos.
Si la referencia que escribe el cliente es la tuya o la suya, si las cantidades vienen en cajas o en unidades, y si el precio va en el correo o sale del ERP. Este paso decide el resto del proyecto.
Aquí un pedido mal interpretado no se queda en la pantalla: sale del almacén y llega al cliente. Se escribe antes qué confirma solo, qué deja en espera y qué pasa a una persona.
Con los pedidos entrando ordenados, el stock mínimo calculado y el margen por referencia tienen de qué alimentarse. Antes de eso se calculan sobre un histórico tecleado a mano.
Los siete, ordenados como entran en distribución. El primero es el que se paga contando horas, y por eso va antes que cualquier cuadro de mando.
Pedidos que entran por correo, en PDF o con la nomenclatura del cliente, interpretados y dejados en el ERP para que una persona confirme en lugar de teclear.
Ver el productoMínimos e ideales recalculados cada noche con el plazo que el proveedor cumple de verdad, la estacionalidad y el consumo real de cada referencia.
Ver el productoMargen por referencia y por cliente con portes y descuentos ya descontados, disponible durante el mes en lugar de en el cierre.
Ver el productoDel correo del cliente al pedido al proveedor sin que nadie teclee por el camino, con las reglas de negocio acordadas y las excepciones subiendo a una persona.
Ver el productoAlbaranes, documentación de transporte y condiciones pactadas con cada proveedor, consultables al momento. En un operador logístico suele ser lo primero.
Ver el productoERP, almacén y transporte en un mismo sitio, que es lo que hace falta cuando el plazo real y la incidencia viven en sistemas distintos.
Ver el productoLa sesión donde se pone número al trabajo manual de hoy —pedidos al día, minutos por pedido, coste por hora— antes de que haya ninguna propuesta.
Ver el productoEs el caso normal, y es la razón por la que esto no lo resuelve una macro. Interpretar que la referencia del cliente es tu referencia, con sus variantes y sus abreviaturas, es el trabajo de criterio que hace un agente. Se monta con tu histórico de pedidos, que ya contiene esas equivalencias.
Al principio no confirma nada: prepara el pedido y una persona lo revisa, que es más rápido que teclearlo. La supervisión se afloja por tipos de pedido a medida que los aciertos lo justifican, empezando por los recurrentes de clientes habituales. Los raros siguen pasando por una persona mucho después.
Casi siempre sí, y es una comprobación de la primera fase, no una suposición. Cuando no hay API se trabaja contra la base de datos, con ficheros de intercambio o con el mismo mecanismo que ya usas para cargar pedidos en lote. Nunca proponemos cambiar el ERP para poder hacer el proyecto.
Porque el stock mal calculado cuesta dinero todos los días en las dos direcciones a la vez: roturas que pierden ventas, existencias muertas que inmovilizan caja. Un cuadro de mando te enseña las dos cosas y no las corrige. Además el cálculo necesita el plazo real de proveedor, y ese es un dato que hay que empezar a medir cuanto antes.
Cambia la segunda mitad. La entrada de pedidos y documentos a mano es idéntica, y suele ser peor por el volumen de albaranes y documentación de transporte. El cálculo de stock no aplica igual, y en su lugar el proyecto útil está en el plazo, la incidencia y la trazabilidad del envío.
Es el sector donde esa pregunta tiene respuesta más limpia, porque el coste actual se puede contar: pedidos al día, minutos por pedido, coste por hora. Ese número se calcula en la primera reunión con tus datos, antes de que haya propuesta. Si no sale, lo decimos.
No frena el de pedidos, que es el de entrada y va por el correo del cliente. Sí condiciona el de recepción y conciliación, que es el siguiente. El papel se resuelve escaneando en el muelle, y la pregunta real no es si se puede leer, es cuántos proveedores y cuántos albaranes al día hay: con ese número se decide si compensa o si es más barato pedir el documento en digital a los diez proveedores que concentran el volumen.