Alguien de administración paga ChatGPT de su bolsillo. Marketing tiene contratada otra herramienta que no conoce nadie más. Y en varios equipos se pegan datos de clientes en cuentas personales para salir del paso.
Eso no es una empresa que ha adoptado IA. Son iniciativas individuales descontroladas, cada una con su herramienta, su criterio, sus datos y sus riesgos. Lo que aprenden no queda en ningún proceso ni en ningún sistema, así que cuando esa persona cambia de puesto se va con ella. Y cada mes hay una suscripción más, y un sitio más donde han acabado datos de la empresa.
Adoptarla es otra cosa. Es que sea predecible, robusta y repetible, dentro de un proceso, con alguien responsable de supervisarlo y con registro de lo que ha hecho. Y es hacerlo en orden: un agente montado sobre datos que se contradicen amplifica el desorden en lugar de resolverlo. Por eso no somos una empresa de agentes y nada más. Cuadros de mando, modelos predictivos, almacenes de datos, asistentes documentales y agentes son piezas del mismo camino.
Elegir por dónde entrar es la mitad del trabajo. Se decide en una sesión de diagnóstico, antes de comprometer presupuesto.